La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El mal olor de una persona.
Depende, ese mal olor, de esa persona, de las magnitudes, de los desfases, que poseen, los gases, que configuran, a esa persona, en un momento dado.
De manera, que, las personas, que mejor huelen, son los bebés, después, los niños, etc., y las personas, que peor, suelen oler, son los ancianos, siempre, de una forma general.
Es decir, el buen olor de una persona, es directamente proporcional, a lo feliz, que es, esa persona, de forma general.
Y el mal olor, de una persona, es directamente proporcional, a lo infeliz (Poco feliz), que es, una persona, de forma general.
Y por tanto, las personas enfermas, huelen peor, que las personas sanas.
Y las personas, dormidas, huelen mejor, que las personas despiertas.
Y las personas, muertas, son las personas, que peor, huelen, de todas.
Si una persona, huele mal, de forma continuada, tiende a parecerse, por tanto, a un cadáver, y si una persona, huele bien, de forma continuada, tiende a parecerse, a una persona, no nacida, habitante, del reino de los cielos, es decir, esa persona, tiende a parecerse, al cuerpo de Dios.
Absolutamente, todas, las enfermedades humanas, son, simplemente, por tanto, unas personas, cuyos gases, tienden a poseer, unos desfases, cercanos a la unidad.