La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Quemar a las enfermedades.
Es decir, convertir, en fuego, a las enfermedades.
Es decir, matar, a las enfermedades.
¿De que, manera?
Pues, por medio, por ejemplo, del ejercicio físico, por medio, de la radioactividad, o por medio, de una quimioterapia, que ayuda, a que las personas, se conviertan, en unos cadáveres, a toda velocidad.
Es decir, desuniendo, a la persona enferma, más, y más, en lugar, de uniendo, a la persona enferma, más, y más.
Algunas enfermedades, humanas, si no son graves, si que se pueden quemar, y por tanto, dejar de existir, para siempre, de esa manera, por medio, por ejemplo, de un ejercicio físico, moderado.
Pero, intentar quemar, por completo, por medio, del ejercicio físico, por ejemplo, a una enfermedad grave, como, por ejemplo, un cáncer, un infarto, o una pulmonía, es, algo así, como echar, más gasolina, a la combustión, muy grande, que supone, ya de por sí, la existencia, de ese cáncer, infarto, o pulmonía, en la persona, y por tanto, eso supone, el acelerar, muy mucho, el proceso termodinámico, natural, de conversión, de esa persona, enferma, en un cadáver.
El quemar, por ejemplo, a un cáncer, con radioactividad, conduce, a su curación, completa, sí, y solo sí, esa quema, o combustión, de ese cáncer, va acompañada, inseparablemente, de lograr, con éxito, que, durante un cierto tiempo, bastante prolongado, la fuerza, que une, a esa persona, enferma, es decir, la fuerza, que duerme, a esa persona, enferma, sea, siempre mayor, que, la fuerza, que, tiende a desunir, a esa persona, enferma.