La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La justificación, por medio de la fe.
Abrahán, creyó, que era, en realidad, un Hijo de Dios (Cosmonauta de Dios = Hijo de Dios), viajero, libre, por todo el cosmos, y esta creencia suya, le fue contada, como, justicia divina.
Y por tanto, toda, aquella persona (Hombre, o mujer), habitante del planeta tierra (Mundo), que, cree, como, Abrahán, que es también, una Hija de Dios (cosmonauta de Dios), viajera, libre, por todo el cosmos, pues también, deja de ser, una persona, pecadora, y pasa a ser, asimismo, automáticamente, una persona justa, como, Abrahán.
Y por tanto, toda persona, hombre, o mujer, justa, o creyente, pasa a ser, automáticamente, por medio, de su fe, una Hija de Dios (Cosmonauta de Dios), viajera, libre, por todo el cosmos, por medio, de los carros de fuego, nubes bíblicas, u ovnis (Chemtrails), sin ningún cadáver suyo, en el planeta tierra, o mundo.
S. Pedro, y s. Pablo, por ejemplo, creyeron, como Abrahán, que eran, en realidad, unos Hijos de Dios (Cosmonautas de Dios), viajeros, libres, por todo el cosmos, y por tanto, pasaron a ser, unas personas, justas.
Y por tanto, tanto, s. Pedro, como, s. Pablo, creyeron asimismo, también, por medio, de la misma fe, que, si sufrían, una cierta cantidad de mal, de parte, del mundo, sus personas, quedarían liberadas del mal, para siempre, y por tanto, cumplieron, sus deseos, de verse libres del mal, para siempre, tras dedicarse, a sufrir, en el mundo, esa cierta cantidad de mal, liberadora.
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