La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La bondad humana, dentro del mundo.
Desde que las personas, que vivimos en el mundo, salimos de los vientres de nuestras madres, no hacemos otra cosa que llorar.
¿Y cuál es el motivo ó la causa, de estos lloros sin final, que acompañan a la vida humana, dentro del mundo?
¡¡¡Pues que las personas, provenimos todas, de un sueño eterno, hecho solamente de amor, paz, belleza y libertad (Bien), y cuando venimos al mundo, nos tenemos que enfrentar obligadamente, a unas vigilias, llenas de lógica deductiva, pensar forzado, ó pensar genético (Mal), que es totalmente incompatible con el Bien, y que no hace otra cosa que agredirnos de continuo, mientras nos hacemos, niños, adolescentes, jóvenes, y adultos!!!
Es decir, a las personas que vivimos en el mundo, nos ocurre que:
[Bebés] + [Lloros continuos, por la adversidad vital] → [Niños] + [Lloros continuos, por la adversidad vital] → [Adolescentes] + [Lloros continuos, por la adversidad vital] → [Jóvenes]] + [Lloros continuos, por la adversidad vital] →…. [Adultos]
Y este es el motivo ó la causa, por la cual, todo niño que llega a sus diez años de vida en el mundo, aborrezca profundamente, a toda su vida anterior, en el mundo ó planeta Tierra,…..
¿Pero qué ocurre entonces, en esa edad crítica, comienzo de la adolescencia?
Pues que el Espíritu ó Yo de los sueños, de todos los seres humanos, no están diseñados de ningún modo por el Dios Trinidad, para rendirse totalmente, ante una adversidad ó mal, y por tanto, esos niños, que viven ese aborrecimiento total de sus estancias en el mundo, al comienzo de sus adolescencias, jamás lo demuestra ó jamás lo hace patente, ese, su fracaso vital total, ante las demás personas, que viven en el mundo, como sus hermanos y sus padres; y por tanto, en ese momento, comienzan esos niños-adolescentes, una huida hacia delante, aparentemente normal y “triunfante”, pero que conlleva en sí misma, un verdadero fracaso vital, que queda sepultado y olvidado, en un odio inconsciente grandísimo, hacia sus sexualidades incipientes, que se hacen en ese momento patentes, para la vida de ese niño-adolescente.
Así pues, la vida humana íntima, dentro del mundo ó planeta Tierra, nunca, nunca, nunca, es una vida lineal ó sincera (Vida bondadosa) 100 %, sino que está hecha de retorcimientos, complejos y corrupciones, es decir, es una vida maligna de raíz, que prospera siempre, dentro de una huida hacia delante, llena de cadáveres ó fracasos espirituales, que quedan sepultados, en los inconscientes, de los niños, adolescentes, jóvenes y adultos (Vida malvada).
Es decir, que detrás de toda vida humana, que el mundo considera como bondadosa y feliz, siempre, siempre, siempre, existen cadáveres espirituales ó corrupciones vitales, de felicidades muertas y corrompidas, siempre debidas, a que el Yo humano de los sueños, es totalmente incompatible, con el ambiente exterior, generado por unos Genes humanos, que carecen totalmente, de amor, paz, belleza y libertad, en sus configuraciones esenciales.
En otras palabras, que toda BONDAD humana, dentro el mundo, hunde sus bases en una CORRUPCIÓN ó MAL, inevitable para todas las personas, y por tanto, podemos afirmar, sin el temor a equivocarnos, que no puede existir una vida humana, habitando el mundo, que se pueda llamar a sí misma, como una vida humana, 100 % BUENA (Si acaso, TAN SOLO, DE UN 5 %, de lo bondadosa que podía ser la vida humana, potencialmente, en la vida eterna).
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