La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Los seres humanos, unos seres morales.
La bondad de la condición humana, en su vida natural eterna (Sueño eterno), es infinita.
Y por ese motivo, cuando a esa condición natural humana, se la saca de su contexto natural (Sueño eterno (Bondad infinita)), y se la hace vivir de una manera artificiosa (Según la voluntad de Satanás), una vida dedicada desde toda la eternidad, solamente a los animales (Vida humana, vivida encerrada dentro del planeta Tierra ó mundo ó vida en vigilia, sometida al mal), pues tiende a establecer, de forma espontánea, sus propias reglas morales ó sus propias reglas justas de vida, que siempre intentan ó que siempre persiguen, en el fondo, el convertir a esa vida animalizada anómala ó anormal, que les ha tocado vivir, en el argumento del Sueño eterno perdido, a toda costa, es decir, que siempre persigue el convertir el mal en el bien, de una manera persistente.
Y lo que sucede en este caso, es que esa tarea de conversión del mal en bien, resulta un asunto totalmente utópico ó totalmente inalcanzable, para esa condición humana, y por tanto, esa moral humana espontánea, se convierte en el argumento de una historia interminable ó en el argumento de una historia sin final alguno, lleno siempre de injusticias interminables, conflictos sin final alguno, guerras, fobias, ascos, vergüenzas, é ideas totalmente equivocadas, irracionales, ó confundidas.
Pues aunque esa condición humana, intentara por espacio de millones y millones de años, seguidos ó continuados, el convertir el mal (Argumento de la vigilia) en el bien (Argumento del sueño eterno), no avanzaría un solo centímetro, en esta dirección, jamás, y por tanto, el convertir el mundo, en un lugar justo para la vida eterna de la condición humana, es y será siempre, una pérdida de tiempo.
Convirtiéndose por tanto, esa moral espontánea de la condición humana, respecto a su vida anómala artificiosa, en una moral siempre equivocada, torcida, ó en una moral influenciada por el planeta Tierra ó mundo, es decir, en una moral, propia y exclusiva de Satanás ó la Serpiente, pues fue Satanás, quién se inventó por medio de un engaño, a esa vida humana maligna, vivida encerrada, enferma y mortal, dentro del planeta Tierra.
Pues la Moral-Justicia dictada por el Dios Trinidad, respecto a esa vida maligna, ha sido siempre, solamente una:
¡¡¡Un sufrimiento finito (La Sentencia a los hijos de Caín ó Pasión total de Jesucristo), que la persona que lo cumplía ó completaba matemáticamente, a base de una suma de sufrimientos parciales, generados por esa misma vida maligna, vencía completamente, para siempre jamás, a esa vida maligna ó vida humana, vivida según la voluntad infame de Satanás, y por tanto, esa persona, se independizaba ya, para siempre, respecto a esa vida maligna (Redención humana)!!!
Así que Jesucristo, cuando vino al planeta Tierra ó mundo, hace dos mil años, afirmó CLÁRAMENTE:
“¡¡¡NO HE VENIDO A HACER JUSTA A LA VIDA DEL MUNDO, SINO A FINALIZAR (SALVAR Y REDIMIR), A ESA VIDA DEL MUNDO!!!”.
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