La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
A los que mueren en Cristo.
Habéis muerto, como murió Jesucristo, es decir, habéis muerto, desobedeciendo a la voluntad del Padre, que hubiera deseado, que realizarais esa conciliación del Sueño eterno, en el Reino de los cielos, que acabáis de hacer, sin partiros en dos partes, previamente, es decir, completamente vivos, y sin dejar ningún cadáver vuestro, en el planeta Tierra, y por medio de la ayuda, de un Carro de fuego, ó Nube bíblica, del Reino de los cielos.
¿Quién ha tenido la culpa de vuestra desobediencia?
¡¡¡Pues sin duda alguna, no vosotros mismos, sino las tenebrosidades, propias y exclusivas, del planeta Tierra ó mundo, en el vivíais!!!
Y por tanto, el Padre eterno, así como no le tuvo en cuenta, su desobediencia, a su Hijo Jesucristo, tampoco os tendrá, en ninguna cuenta, a vuestras desobediencias, de manera, que en el futuro, como todos los demás habitantes del mundo, salvados, os tendréis que dedicar, a terminar de completar matemáticamente, el 100 % de vuestras redenciones, [R], para de esa manera, alcanzar en el futuro, vuestras eternas juventudes, de una manera honrada ó justa, respecto a las demás personas, víctimas de la broma pesadísima de Satanás, y para siempre.
Ahora, vivís, en el Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, pero también, podéis viajar libremente, por todos los planetas del Cosmos, por medio de los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, de manera, que incluso, podéis volver, de nuevo, al planeta Tierra ó mundo, y en ese caso, haréis lo mismo que hizo Jesucristo, al tercer día de su fallecimiento, es decir, resucitar en el mundo, y presentarse, a sus seres queridos, que todavía vivían en el planeta.
De manera, que en nada os diferenciáis ya, tanto de las personas salvadas, como de las personas, que siguen viviendo, en el planeta Tierra, pues poseéis, el mismo cuerpo físico, que todos ellos.
¡¡¡Pues los Genes, ó blanduras de vuestras personas, que quedaron muertos en el planeta Tierra, en forma de vuestros cadáveres, los Carros de fuego, ó Nubes bíblicas, al volveros de nuevo, al planeta Tierra, los han vuelto a regenerar completamente, a partir de los calentamientos benignos, de vuestros Espíritus ó Espectros, inmortales, sin ningún problema!!!
Y por tanto, seréis amados por el Padre eterno, con la misma intensidad, que ama a las personas salvadas.
Si seguís amando, el hacer sufrir al prójimo, desde ahora, os haréis una sola cosa, con los ángeles redentores del Mundo, que posee el Reino de los cielos, para este fin.
Y si lo vuestro, es el amar al prójimo, exclusivamente, entonces, en ese caso, desde ahora, os haréis una sola cosa, con los ángeles salvadores del Mundo, que también posee el Reino de los cielos, para este fin.
Pero en ambos casos, no tendréis ningún problema, en integraros, con la gran familia del Reino de los cielos, siempre unida, toda ella, entre sí, por el amor común al Padre eterno, es decir, con vuestros hermanos, ángeles, y con vuestras hermanas, ángeles.
Desde ahora, poseeréis para vuestros cuerpos, unas sexualidades, totalmente imperecederas (Sin claudicaciones), que ya no estarán sometidas, a las pasiones negativas, ó sabidurías ciegas, propias y exclusivas, del mundo ó planeta Tierra, y por medio de ellas, bien traeréis bebés, al Cosmos, provenientes de la Eternidad, por medio de vuestros cuerpos físicos, si sois mujeres, ó bien, ayudaréis a vuestras hermanas, ángeles, a traer a esos bebés, al Cosmos, si sois hombres.
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