La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Abandonar el mundo, en cuerpo, y alma.
Una persona, que, se muere, en el mundo, no abandona, a ese mundo, por completo, sino, que deja, esa persona, en el mundo, a un cadáver suyo.
Pero, una persona, que, es salvada, por Dios, de su muerte cadavérica, si que abandona, al mundo, por completo, o enteramente, pues, al volverse, su cuerpo físico, dormido, invisible, en ese mundo, esa persona, abandona, a dicho mundo, íntegramente, es decir, en cuerpo, y alma.
Enoc, el profeta Elías, la v. María, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, todas los personajes bíblicos, amigos de Dios, todos los egipcios, todos los mayas, millones de personas anónimas, de todo el mundo, a lo largo, de diez mil años, y mi madre anciana, hace unos meses, abandonaron, este mundo, íntegramente, enteramente, es decir, en cuerpo, y alma.
Y con el fin del mundo, absolutamente, todas las personas, abandonaremos, el mundo, en cuerpo, y alma, es decir, enteramente, o íntegramente, y sin dejar, por tanto, ningunos restos, nuestros, en ese mundo.
La persona, que, es salvada por Dios, de su muerte cadavérica, deja de vivir, en el mundo, mientras, duerme, volviéndose, invisible en él, pero, toda ella, íntegramente, continúa viviendo, en otro lugar diferente, también, de forma instantánea, haciéndose visible, por tanto, esa persona, íntegramente, en ese otro lugar.
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