La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Aborrecer la vida, vivida en en el mundo (Planeta Tierra).
¿Por qué, motivos?
Pues, por todos estos:
1º Porque, la vida humana, vivida, en el planeta Tierra, para, cualquier persona, es toda ella, un problema insoluble, en sí misma, es decir, es, toda ella, un problema, que, esa persona, jamás, será capaz de resolver, de una forma feliz, aunque la viviera, un millón de años, seguidos.
2ª Porque, en la vida humana, vivida, dentro del planeta Tierra, ninguna persona, tiene la posibilidad, cierta, de que otra persona, cualquiera, la llegue a conocer, de una manera, perfecta, o 100 %, precisa, y por tanto, en la vida del mundo, a las personas, nos resulta, totalmente imposible, el conocernos, entre sí, tal, y como somos, en realidad.
3º Porque, en la vida humana, vivida en el planeta Tierra, las personas, se envejecen, a una velocidad, enorme, y por tanto, todo lo más hermoso, que somos, las personas, es decir, nuestras niñeces, nuestras adolescencias, y nuestras juventudes, enseguida, claudican, o se extinguen, sin remedio, a causa de la influencia del planeta Tierra, o mundo.
4º Porque, las sexualidades, que poseemos, todas las personas, en el mundo, o planeta Tierra, son, siempre, muy efímeras, y enseguida, pierden, sus potencias naturales, que poseen, en las vidas eternas, de cosmonautas.
5º Porque, en la vida del mundo, o planeta Tierra, una persona, no es, nunca, lo que es, en realidad, sino, que, esa persona, solo puede ser, lo que le impone, que sea, el planeta Tierra, o mundo.
Y así, podría seguir exponiendo, muchas razones, más, por las cuales, es preferible, el aborrecer, a nuestras, vidas, vividas, dentro del mundo (Planeta Tierra), y esperar, pacientemente, que esas vidas mundanas, nuestras, se convierten, finalmente, en las vidas eternas, de unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación, por medio, de los ovnis platónicos, mediante, nuestras invisibilidades, en ese mundo.