La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Adorar al diablo.
Absolutamente, todas las personas, que vivimos actualmente, en el Cosmos, somos, en realidad, unos cosmonautas del Dios Trinidad (Hombres y mujeres), participantes, en un viaje, desinformado, timado, o engañado, realizado, por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, desde el sueño eterno humano, poseedor, de su felicidad máxima, posible (Dios Trinidad), a los límites de la Creación, visitables, por las personas (felicidad humana, mínima), que comenzó, hace unos quince mil años, terrestres, aproximadamente, y que no ha podido concluir, todavía, en la actualidad, definitivamente, porque, en estos momentos, se está gestionando, mediante la redención sufrida, de todas las personas viajeras, el viaje justo de vuelta, hacia el Reino de los cielos, Cielo, y Eternidad, de todos los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, con todas las personas viajeras, sanas y salvas, en sus interiores.
Y por tanto, en este viaje diabólico….
¿Qué representa, el interior tenebroso del planeta Tierra, y los interiores tenebrosos, de unos pocos planetas más, del Cosmos, como, por ejemplo, el planeta Ummo?
¡¡¡Pues el gestionar, de una manera justa, a todo el mal inevitable, contenido en el susodicho viaje diabólico, entre todas las personas viajeras, para que, el viaje de vuelta, hacia la Eternidad, o Padre, de todas esas personas viajeras, y por medio, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, se pueda llevar a cabo, lo antes posible, y felizmente, y con todas las personas, participantes en ese viaje diabólico, completamente vivas!!!
Es decir, adorar al diablo, supone, el adorar, a todo el mal inevitable, ocasionado, en las personas viajeras, y generado, exclusivamente, por la gestión, que deben de realizar, los motores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, para poder realizar, el viaje de vuelta, a la Eternidad, o Padre, lo antes posible, de una manera justa, y con todas las personas viajeras, completamente vivas, a bordo.