La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Antes de nacer en el mundo (Planeta Tierra).
¡¡¡Ya decide, una persona cualquiera, en el Reino de los cielos, su destino final, en ese mundo, donde va a nacer, es decir, ya decide, una persona cualquiera, si se salva, o si se muere, al final de su estancia, en ese mundo, donde va a nacer!!!
Y por tanto, toda persona, que vive en el mundo, ya lleva en su interior, un SÍ, o un NO, a su salvación futura, un SÍ, o un NO, que son, totalmente invisibles, a los ojos físicos, de las demás personas.
Si una persona cualquiera, lleva un SÍ, inconsciente, a su salvación, en su interior, aunque después, la vida corrupta del mundo, le confunda o equivoque, a ese persona, haciéndole cambiar de opinión, al respecto, este cambio de opinión, generado por el mundo corrupto, no se le tendrá, en cuenta, a esa persona, y en el último instante, de su estancia, en el mundo, esa persona, será salva, tal y como fue, su deseo inicial, antes de nacer.
Y en cambio, si una persona, lleva en su interior, inconsciente, un NO, a su salvación, y después, a lo largo de su vida adulta, en el mundo, cambia este NO, inicial, por un SÍ, a su salvación, a esa persona, solo se le tiene en cuenta, su SI final, y por tanto, esa persona, es salvada, sin tenerle en cuenta, su NO, inconsciente, inicial.
Y por tanto, según las promesas de Jesucristo, escritas en la Biblia (Episodio del Hijo del Hombre), uno de cada dos ancianos, y una de cada dos ancianas, de todas las naciones del mundo, llevan en sus interiores, un SI, a sus salvaciones, o conversiones en cosmonautas del Reino de los cielos, y por tanto, estas personas, serán salvas, es decir, serán arrebatadas, a los interiores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis, en forma de pirámides, el último instante, de sus estancias, en el mundo (¡¡¡Lo mismo, que el profeta Elías, ante los ojos atónitos de Eliseo, y lo mismo, que la V. María!!!).
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