La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
¿Cómo se produce, la salvación, de una persona?
Pues, la persona, en cuestión, primeramente, y sin dolor alguno, de por medio, concilia un sueño, muy profundo, de cuando, era, el feto de un bebé, y en este tránsito, dormido, esa persona, deja de respirar, y deja de latirle, el corazón, de forma transitoria, hasta que, poco después, el cuerpo físico, de esa persona, se vuelve invisible, a los ojos del mundo, y visible, tal vez, dentro de un ovni, donde, dicho cuerpo, vuelve a respirar, de nuevo, y donde, a dicho cuerpo, vuelve a latirle, el corazón, de nuevo.
Porque, esa persona, había dejado de respirar, y había dejado, de latirle el corazón, no, porque se hubiera convertido en un cadáver, sino, porque, esa persona, se había convertido, transitoriamente, en un diamante, o cuerpo de Dios.
Y mientras, está dormida, esa persona, sueña, un sueño, muy vivido, muy racional, en el cual, atraviesa un túnel, muy oscuro, a toda velocidad, entrando, en contacto posteriormente, con los seres luminosos, habitantes del reino de los cielos.
Y a todo este proceso, de dormición, que, no tiene, nada que ver, con la muerte cadavérica, la Biblia, lo denomina también, como el nacer de nuevo, de una persona.
Naturalmente, si otra persona, testigo, de este hecho, salvífico, solo contempla, en parte, a este proceso, es decir, si esa persona, solo contempla, como, a esa persona dormida, se queda, sin respirar, y sin latirle el corazón, y no contempla, como, posteriormente, esa persona dormida, se vuelve invisible, en el mundo, puede llegar a pensar, que, esa persona, se ha muerto, realmente, en lugar de salvarse.
Este fue, el proceso, que siguieron, el patriarca Enoc, el profeta Elías, ante los ojos del profeta Eliseo, o la v. María, y este es, asimismo, el proceso, que debe de seguir, cualquier persona, si desea, dejar de habitar, un determinado ovni, y habitar, el interior de otro ovni, diferente.