La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Confesar las maldades a Dios.
Se debe de hacer, de esta manera: “Padre eterno, he cometido, muchas maldades, a lo largo, de toda mi vida, vivida, en el mundo, o planeta Tierra, pero, Tú sabes, muy bien, que, todas esas maldades, que he cometido, solo han sido, una consecuencia, inevitable (Una locura mía, inducida, por mis ideas, acerca del planeta Tierra, o mundo), derivada, por tanto, exclusivamente, de la estancia de mi persona, en el planeta Tierra, o mundo, un lugar, prohibido, por Ti, a todas las personas, desde siempre; y por tanto, se perfectamente bien, que, todas esas maldades mías, Tú, como el psiquiatra santo, las ignorarás, por completo, como si no las hubiera cometido, nunca; y por tanto, me salvarás de la muerte, cadavérica, como, salvaste, al patriarca, Enoc, sin poner, ningún inconveniente, en ello, de una manera, totalmente gratuita, es decir, sin ningún coste, de por medio; y me liberarás del mal, para siempre, tras sufrir, mi persona, una cierta cantidad de mal, como hiciste, por ejemplo, con Job, Jesucristo, o s. Pablo.
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