La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Confesar, todos los pecados, a Dios.
¿Cómo lo debe de hacer, una persona?
Pues, de esta manera:
“Padre eterno, confieso, que, al vivir, en el interior del planeta Tierra, o mundo, llevo, una vida, completamente ilegal, pecadora, o una vida, prohibida por Ti, en el libro del Génesis”.
“Y por tanto, haga, lo que haga (Bueno o malo), mi persona, en esta vida pecadora, o ilegal, mi persona, solo, pecará, más, y más.
Pero Tú, Padre eterno, y según lo explicas, en el libro del Apocalipsis, posees, a tu disposición, a millones de naves, carros de fuego, nubes, u ovnis (Según el mundo), por medio, de las cuales, las personas, vinimos, hace unos diez mil años, a este mundo, o planeta Tierra”
“Y por medio, de estas, mismas naves, por tanto, mi persona, puede dejar, potencialmente, para siempre, de llevar, esta vida pecadora, o ilegal, dentro del planeta Tierra, y se, que esto, se ha hará efectivo, cuando, mi persona, sufra, por causa, de mi vida pecadora, en el mundo, o planeta Tierra, una cierta penitencia, sufrimiento acumulado, o redención, de manera, que todos mis sufrimientos, que padezco, en el mundo, se convierten, en esta penitencia, finalizadora, de mi estancia, en esta vida ilegal, o pecadora, que Tú, aborreces, y aborrecerás, siempre, infinitamente”
“De manera, que cada día, que pasa, mi persona, en esta vida ilegal, o pecadora, prohibida por Ti, significa, un acercamiento, más, o menos, grande, a la finalización, definitiva, de esta vida mía, ilegal, o pecadora, prohibida por Ti, porque, esta vida ilegal, o pecadora, es imposible, que, esté libre, del mal, o que esté, libre del sufrimiento, para, todas las personas”
“Y así, como arrebataste, a tu cosmonauta Elías, al carro de fuego, o una de tus naves, en presencia, del cosmonauta, Eliseo, hace tres mil años, así espero, también, que pongas, un punto final, definitivo, a mi estancia, en esta vida, dentro del planeta, que Tú, prohibiste, a todas las personas, en el libro del Génesis”
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