La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Contemplando a un cielo nocturno.
Una persona, contempla, por medio, de un telescopio, a un cielo nocturno….
¿Qué contempla, en realidad, esa persona, por medio, de ese telescopio?
Pues, contempla, en realidad, a una cierta idea, interior, pensada, por su propio pensamiento, cuando ese pensamiento suyo, tiende a no pensar ya, a las estrellas, en combustión.
Y entonces… ¿De que le sirve, a esa persona, su telescopio?
Pues, el telescopio, le sirve, a esa persona, para que, su pensamiento, acerca de ese cielo nocturno, esté iluminado, lo más posible, por medio, de una cierta luz, proveniente, del sol, y por tanto, ese pensamiento, suyo, acerca de ese cielo nocturno, carente total, de objetos físicos, en un principio, tenga, un cierto porcentaje, lo más grande posible, de un pensamiento, propio y exclusivo, de su vigilia, y por tanto, el telescopio, le sirve, a esa persona, para pensar, a unos planetas, dentro de su propio pensamiento, acerca de ese cielo nocturno, totalmente carente, de cualquier objeto físico, definido, en un principio.
Es decir:
Telescopio = Explosión.
[Cielo nocturno (Idea, sin objetos físicos, definidos)] + [Telescopio (Explosión)] = [Una cierta vigilia, más o menos, grande, con objetos físicos (Planetas), definidos]
Es decir, ese Telescopio, solo es, realmente, una cierta amplificación, de la luz, proveniente, del sol, en la idea, acerca de ese cielo nocturno, del pensamiento, de esa persona.
Y por tanto, un Telescopio, no sirve, para acortar distancias espaciales, en el pensamiento humano, acerca de un cielo nocturno, sino, que sirve, para crear artificialmente, esas distancias espaciales, en ese pensamiento humano, acerca de ese cielo nocturno, por medio, de incrementar, la cantidad de luz plasmática, proveniente, de las estrellas, en combustión, influyendo, en el pensamiento humano, que piensa, a ese cielo nocturno.
Y por tanto, los telescopios, sirven, asimismo, también, para incrementar, el número de puntos luminosos, contenidos, en la idea, acerca de un cielo nocturno, pensada, por un pensamiento humano, porque los telescopios, sirven, para incrementar, el grado de luminosidad (Componente onda), de la idea, acerca de un cielo nocturno, pensada, por el pensamiento humano.
Cielo nocturno (Idea, del pensamiento humano, sin sol) + Telescopio (Explosión) = [Cielo nocturno (Idea), con su componente ondulatorio (Número de puntos luminosos), incrementado, y su contenido, en partícula (Oscuridad), disminuido]
De manera, que si un cielo nocturno, pensado por el pensamiento de un astrónomo, posee, un 0 % de iluminación solar, añadida, y ese astrónomo, posee a su disposición, un potentísimo, telescopio, millones de veces, más potente, que los telescopios terrestres, actuales, más potentes, lo único, que conseguirá, ese astrónomo, es incrementar, e incrementar, el número de puntos luminosos, contenidos (Componente ondulatorio), en ese cielo nocturno, pero, nunca, nunca, nunca, podrá contemplar, dicho astrónomo, a un planeta definido, presente, en ese cielo nocturno.
Pero, si ese cielo nocturno, pensado, por el pensamiento, de ese astrónomo, posee, un cierto, %, de iluminación solar, añadido, A %, no nulo, y ese astrónomo, posee, asimismo, a su disposición, ese telescopio, potentísimo, en ese caso, si, que ese astrónomo, podrá contemplar, un cierto número, de planetas, muy bien definidos, porque su telescopio, habrá servido, para amplificar, al porcentaje, A %, de la luz, proveniente del sol, que servía, para convertir, a la idea, acerca de ese cielo nocturno, en una idea, de vigilia.