La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Convertirse, una persona, en dios, o diosa.
¿Qué es, eso?
Pues eso, es, volverse una persona, un cosmonauta-atlante-ángel, completamente libre ya, de todo mal, o completamente libre ya, de toda influencia del interior tenebroso, del planeta Tierra, de una manera justa, o en paz, con los habitantes del mundo (¡¡¡Redención matemática, completamente cumplida!!!), viajero, libre, por toda la Creación, y sus planetas, y que potencialmente, se puede hacer, una sola cosa con Dios, es decir, y que potencialmente, puede alcanzar, su felicidad, máxima, en forma, o con el nombre, del Padre, la Eternidad, o la nada.
¡¡¡Y de aquí, proviene, que a esa persona, hombre, o mujer, se la denomine, finalmente, como, dios, o como diosa!!!
Y por tanto, una persona, hombre o mujer, se vuelve, dios, o diosa, sencillamente, porque, esa persona, se iguala matemáticamente, en sufrimientos, con el resto de las personas, habitantes del mundo, por medio, de completar matemáticamente, los sufrimientos de Jesucristo, o los sufrimientos de Job.
¡¡¡Este fue, el Evangelio, que practicaron, todos los pueblos de la antigüedad, como, por ejemplo, los egipcios, los mayas, los griegos, o los romanos, con sus sacrificios personales, y sus juegos, o prácticas, deportivas!!!
Ese fue, el fundamento, que tenían, todas las competiciones deportivas, practicadas, tanto, por los griegos, como, por los mayas.
Y en los circos romanos, por tanto, siempre sucedía, por ejemplo, que muchos gladiadores heridos, perdedores, en sus combates, eran raptados-salvados, por Dios, a los interiores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, volviéndose, por tanto, invisibles, ante la vista, de muchos espectadores, y librando, por tanto, sus vidas de la muerte, de esa manera.
¡¡¡Y ese fue, también, el destino, final, de todos los cristianos, lanzados a los leones, en esos mismos circos, romanos!!!