La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Cualquier enfermedad humana…
Sea, cual sea, esa enfermedad…
Es algo, completamente similar, al pudrimiento, o reblandecimiento, explosivo, de una fruta.
De manera, que cuando, los bioquímicos, sepan controlar, a su antojo, el pudrimiento, o reblandecimiento, explosivo (Hasta el punto, de pararlo, e involucionarlo, incluso), de una fruta, sabrán curar, también, a absolutamente, todas las enfermedades, humanas.
Y por tanto, los hospitales, deben de ser, lógicamente, unos lugares, de un carácter, muy implosivo, que retarden, los pudrimientos, o reblandecimientos, de las personas, enfermas…
Es decir, lo mismo, que los almacenes, destinados, a contener a la fruta.
Los hospitales, no deben de ser, pues, unos congeladores, o frigoríficos, de frío gaseoso (¡¡¡Malísimos, para las frutas!!!), y peligrosísimos, para la salud humana, sino que los hospitales, deben, de ser, unos frigoríficos, hechos de un frío, sólido, es decir, algo parecido, a unas bodegas, hechas de una gran solidez, o fuerza implosiva, cuyas temperaturas, permanecen, siempre estables, tanto, en invierno, como en verano (Los almacenes, ideales para conservar la fruta, sin pudrirse).