La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Cuando solo existía el sueño eterno.
Durante, toda una Eternidad, absolutamente, todas las personas (Y por tanto, toda la Creación, entera) solamente fuimos, el argumento de un sueño infinitamente feliz, en forma de inteligencia sin contenido alguno, potencialmente, que después, era plenamente feliz, siempre, y que ignoraba, completamente, que podían ser, todos los cielos nocturnos, todas las estrellas, en combustión, y por tanto, que desconocía, completamente, qué podían ser, absolutamente, todos los paisajes, de la vigilia.
Y durante, esa Eternidad, las personas, fuimos siempre, unos seres, completamente asexuados.
Así pues, durante esa Eternidad, las personas, solo conocimos, las emociones positivas, exclusivamente, ignorando completamente, que podían ser, las emociones negativas, de la vigilia.
Y por tanto, durante esa Eternidad, absolutamente, todas las personas, éramos, una sola cosa, con el mismo Dios Trinidad, y por tanto, durante esa Eternidad, las personas, solo conocimos, nada más, que el amor, la paz, la belleza, y la libertad, con unas magnitudes, que podíamos hacer, libremente y potencialmente, infinitas.
Y por tanto, durante toda esa Eternidad, la Creación entera, estaba conformada, solamente, por la Eternidad, el Cielo, y el sueño eterno del Reino de los cielos, siempre existentes, solamente, en todas las mentes humanas.
Así pues, durante esa Eternidad, todavía no se habían producido, los siete días, o las siete iluminaciones plasmáticas, de la Creación, en las mentes humanas, y por tanto, durante esa Eternidad, en esas mentes humanas, no habían comenzado a existir, todavía, ni los Carros de fuego, Nubes, o naves tetraédricas, ni los cielos nocturnos, ni los planetas, ni los vegetales, ni los animales, ni los océanos, ni los montes, ni ninguna clase, de materia, ya sólida, ya líquida, ya gaseosa, etc., etc.
Pues, durante esa Eternidad, absolutamente, toda la materia, era solamente, un cierto pensar de la Mente del Dios Trinidad, totalmente amorfo, y por tanto, totalmente imposible, de representar gráficamente, en un papel, con un lápiz.
…………………………………………..