La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Del sueño eterno, humano, a los primeros, cielos nocturnos.
Antes de los siete días , de la Creación, solo existía, el sueño eterno, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, nada más, sencillamente, porque, el pensamiento humano, colectivo, solo pensaba, ese sueño eterno, y porque, todavía, el pensamiento humano, no había pensado, jamás, ningún cielo nocturno, y muchísimo menos, ningún cielo nocturno, convertido, en un planeta, gracias a la iluminación de una estrella, en combustión.
Es decir, antes de comenzar, los siete días de la Creación, sucedía, que:
[0] + Explosión = [Pensamiento humano, colectivo, pensando, solamente, el Cielo, y el sueño eterno del Reino del Reino de los cielos, nada más] + Implosión = [0]
Y con el inicio, de los primeros días, de la Creación, el pensamiento humano, colectivo, empezó, a pensar, por primera vez, a los primeros cielos nocturnos, y posteriormente, ese pensamiento humano, colectivo, comenzó a pensar, por primera vez, al primer cielo nocturno, convertido, en un planeta, gracias, a una iluminación, generada, por la luz plasmática, de una estrella, en combustión.
Es decir:
Comienzo del Cosmos, o comienzo de la materia física, en el pensamiento humano = El pensamiento humano, deja de pensar, al sueño eterno humano, y empieza a pensar, a los primeros cielos nocturnos, y al primer planeta = Comienzo de la existencia de los primeros, cuerpos físicos, humanos, en el pensamiento humano = Los siete días de la Creación.
Y por tanto, cuando el pensamiento humano, colectivo, concilie el sueño eterno, de una manera definitiva, y sin ninguna, marcha atrás, automáticamente, dejarán de existir, asimismo, toda la materia física, y todos los cielos nocturnos, para no volver a existir, jamás, de nuevo, esas ideas, del pensamiento humano, colectivo.