La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Delirios de grandeza.
Durante, toda una eternidad, y por tanto, antes, de que las vidas eternas humanas, se vieran influenciadas, perniciosamente, por el interior tenebroso, del planeta Tierra (Lugar prohibido por Dios, en el libro del G énesis), absolutamente, todas las personas, podían adquirir, una felicidad, máxima, libremente, cuando así, lo desearan, en sus vidas eternas, completamente libres, dentro de toda la Creación, y por tanto, todas las personas, podían, hacerse, una sola cosa, con el Padre, o la Eternidad (La nada), libremente, muchas veces.
Y por tanto, todas las personas, (Hombres, mujeres, y personas asexuadas), provenían siempre, de Dios, y podían hacerse, una sola cosa, con ese mismo Dios, las veces, que así lo desearan, libremente (Dios = Felicidad humana, máxima, en forma, o con el nombre de la nada), y por tanto, todas las personas (Hombres, mujeres, y personas asexuadas), eran, HIJOS, E HIJAS,DE DIOS.
Pues bien, como Jesucristo, hace dos mil años, quería restaurar, de nuevo, esta costumbre perdida, entre, todas las personas, habitantes del planeta Tierra (Especialmente, entre los judíos), por medio, de establecer, a su propia persona, como modelo a imitar, por todos, en este sentido, Jesucristo, se presentaba, a los fariseos, a sí mismo, como, HIJO DE DIOS.
Y en cuanto, se presentó Jesucristo, a los fariseos, como, HIJO DE DIOS, enseguida, automáticamente, los fariseos, creyeron, sin dudar, para nada, que Jesucristo, era simplemente, una pobre persona, desgraciada, con delirios de grandeza, es decir, los fariseos, creyeron automáticamente, que Jesucristo, era una persona loca, o una persona, afectada de paranoia, a la que había que meter, en un manicomio, lo antes posible.
Y después, de esto, a pesar, de que Jesucristo, hizo, un grandísimo número de milagros, e incluso, resucitó a personas muertas, para demostrarles a los fariseos, que era, verdaderamente, HIJO DE DIOS, para los fariseos, Jesucristo, no dejó de ser, jamás, solamente, más que, una pobre persona desgraciada, afectada, de delirios de grandeza, o de paranoia, a la que había, que eliminar, lo antes posible, para que no pervirtiera, o para que no siguiera pervirtiendo al pueblo, al pueblo, con su doctrina diabólica, que suponía, la huida masiva del mundo, hacia una vida eterna de cosmonautas, de todos los judíos.
¿Y quién tuvo, realmente, la culpa, e que sucediera esto?
¿Las personas, de los fariseos?
¡¡¡Pues evidentemente, que no!!!
¿Entonces, quién tuvo la culpa?
¡¡¡Pues, el culpable de este asunto, fue el planeta Tierra, o mundo, cuyo interior tenebroso, supone, para todas las personas que lo habitan, el que no tengan jamás, nada seguro, en ningún asunto, que todo sea, discutible, que de todo, se puede sospechar, maliciosamente, en definitiva, que la vida humana, dentro del interior tenebroso, del planeta Tierra, no puede estar regida, jamás, por una ciencia exacta, por una ciencia justa, o por una ciencia segura, jamás, y por tanto, la vida del mundo, jamás, se podrá corregir, por ninguna moral, completamente segura, o por ninguna ética, completamente segura!!!