La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Destruir un diamante.
Si se lee, con atención, el libro del Apocalipsis, en él, se describe, al cielo, es decir, en él, se describe al cuerpo de Dios, como, un diamante, de dureza máxima.
Y por tanto, el destruir, a un diamante, supone, el destruir, a un sueño, muy, muy feliz, sin vigilia alguna, es decir, el destruir a un diamante, supone, el destruir, una gran cantidad de felicidad onírica.
Y por tanto, el destruir, a un mineral, el destruir a un metal, o el destruir a un vegetal, supone, el destruir, a un sueño original, muy feliz, pero, con la tendencia a ser, cada vez, menos feliz, pero, sin vigilia alguna, todavía, de por medio.
Y por tanto, el destruir a un pez, o el destruir, a un animal, cualquiera, supone, el destruir, al mismo sueño, de un diamante, un mineral, un metal, o un vegetal, pero, muy evolucionado ya, es decir, pero, muy despertado ya, a la vigilia infeliz, en una medida, más o menos grande.
Y por tanto, la destrucción, de un animal, conlleva, una destrucción de una magnitud de felicidad, que es tanto, mayor, cuanto más se parece, dicho animal, a su diamante original, del cual proviene, por medio, de un despertar, de su sueño, a la vigilia, más, o menos grande, o más o menos, evolucionado.