La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
¿Dios, un asesino, de sus propios cosmonautas?
Según la desinformación del mundo, Dios, solo se dedica, desde hace diez mil años, a asesinar, fríamente, a todos sus cosmonautas, viajeros, libres, por toda la Creación, pero, perdidos, transitoriamente, en el planeta Tierra, y por tanto, según, la desinformación del mundo, Dios, contradiciendo, completamente, a la Biblia, no libra de la muerte, a ninguno de sus cosmonautas, viajeros, libres, por toda la Creación, pero, perdidos, transitoriamente, en el planeta Tierra.
¿Y para que asesina, Dios, a sus propios, cosmonautas?
¿Para resucitarlos, al poco tiempo…?
¿Por qué, tal vez, han sido, muy perversos, o tal vez, han tenido la culpa, de dejarse, enloquecer, por causa, del interior tenebroso, del planeta Tierra?
Así pues, no hay que fiarse, nada en absoluto, de lo que se dice, en el mundo, sino, más bien, acogerse, al consejo, dado, por Jesucristo, a todos los habitantes del mundo: “Orad a Dios, porque, vuestras salvaciones-huidas, a los carros de fuego, se produzcan, como, lo planifiquéis, previamente, es decir, por ejemplo, ni en invierno, ni en día de reposo, en la próxima primavera, a los 60 años, y tres días, con mi mujer, y mis hijos, etc., etc., etc.”
Y como, Dios, no es un criminal, como, nos asegura, el mundo, erróneamente, Dios, es omnipotente, es bueno, y posee, millones de carros de fuego, nos hará, huir del mundo, completamente vivos, a los carros de fuego, como, hizo huir del mundo, al profeta Elías, a la v. María, a Jesucristo, resucitado, a los egipcios, los mayas, y todos los pueblos, de la antigüedad, dentro de las pirámides, y a millones de personas, anónimas, a lo largo, de diez mil años.