La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Distinguir, entre una persona, dormida, y un cadáver.
Una persona, dormida, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, completamente viva, aunque deje de respirar, y aunque, transitoriamente, le deje de latir, el corazón, en el mundo, tiende siempre, a volverse invisible, en ese mundo, sin dejar, ningún rastro suyo, en él, y visible, por tanto, dentro de un ovni platónico, sin oler mal, jamás, sin descomponerse, jamás, sin convertirse, jamás, en gusanos.

Persona dormida.
Y una persona, muerta, en cambio, pues, tiende a oler, muy mal, tiende a descomponerse, y por tanto, tiende a convertirse, en gusanos, sin volverse invisible, en el mundo, es decir, permaneciendo, visible, dentro de él.


Persona muerta.