La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
En la vida eterna, no existen, los matrimonios individuales…
¡¡¡Pero, en la vida eterna, de unos cosmonautas de Dios (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), si que continúan, existiendo, los hombres, y las mujeres, aunque, no se lleguen a casar, entre sí, jamás!!!
Jesucristo, pues, no les dijo a los saduceos, que, en la vida eterna, no existieran, ni los hombres, ni las mujeres, sino, que, más bien, Jesucristo, les dijo a los saduceos, que los hombres, y que las mujeres, que viven, la vida eterna, no establecen, entre sí, unos matrimonios, individuales, hombre-mujer, como, ocurre, en el mundo, o planeta Tierra, sino, que, todos ellos, y todas ellas, conforman, a una única familia, 100 % perfecta, de ángeles cosmonautas, unida, indisolublemente, entre sí, por el amor común, al Padre.
Elías, cuando, abandonó, el mundo, y fue arrebatado, a su vida eterna, en el carro de fuego, sin dejar ningún rastro suyo, en el planeta Tierra, en este tránsito, suyo, no se volvió, una persona, asexuada, sino, que continuó, conservando, su sexualidad, masculina.
Y la v. María, lo mismo, que el profeta Elías, es decir, cuando, la v. María, abandonó, el planeta Tierra, sin dejar, ningún rastro suyo, en dicho, planeta Tierra, en este tránsito, a su vida eterna, tampoco, se convirtió, en una persona asexuada, sino que continuó, poseyendo, una sexualidad, femenina.
Pero, si alguna persona, a causa del mal, del planeta Tierra, aborrece, de tal manera, su sexualidad, ya masculina, ya femenina, pues, cuando, esas persona, alcance, a su vida eterna, el poder de Dios, no tendrá, ningún inconveniente, en convertir a esa persona, sexuada, en una persona asexuada.
Y si después, de esto, esa persona, asexuada, dese recuperar, de nuevo, su condición sexuada, pues el poder de Dios, tampoco, pondrá, ningún inconveniente, en convertir de nuevo, a esa persona asexuada, en un hombre, o en una mujer, lo que mejor, prefiera, dicha persona.