La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El amor a Dios, y el amor, a los enemigos.
Dios, ama a las personas, que viven en el mundo, liberadas completamente, de todo mal, es decir, Dios, ama a las personas, que viven, en el mundo, completamente redimidas, del mal, o completamente santificadas.
Y por tanto, Dios, ama a las personas, que viven en el mundo, completamente justas ya, para, poder vivir, unas vidas eternas, de cosmonautas, totalmente libres, de todo mal.
¡¡¡Y de esta manera, amó Dios, a Job, por ejemplo!!!
¡¡¡Y de esta manera, amó Dios, a todos sus profetas, y amigos, a lo largo de diez mil años, de historia del mundo!!!
¡¡¡Y de esta manera, amó Dios, a Jesucristo, hace dos mil años!!!
¡¡¡Y de esta manera, ama Dios, a cualquier persona, que viva en el mundo (planeta Tierra)!!!
Y por tanto, Dios, a la persona, que ama, especialmente, más que las demás personas, le manda males, hasta que esa persona, por medio de esos males, se redima completamente, sin pasarse, y sin quedarse corto, y por tanto, esa persona, quede liberada, de todo mal, para siempre, lo antes posible, de una manera justa.
Y por tanto, Dios, se vuelve, un enemigo transitorio, de la persona, que ama, especialmente, hasta que, esa persona, amada por Dios, termina de completar, enteramente, su redención o santificación, sin pasarse, y sin quedarse corto.
Pero, al mismo, tiempo, que Dios, se vuelve, un enemigo, de esa persona, a la que ama, especialmente, Dios, cuida a esa persona, amada, por Él, con su omnipotencia, de manera, que esa persona amada, no sufra, nunca, ningún mal, que signifique, un verdadero mal, mortal, para ella, es decir, Dios, al mismo tiempo, que se vuelve, un enemigo transitorio, de la persona, que ama, especialmente, cuida exquisitamente, a esa persona amada, de todo verdadero mal, para que, a esa persona amada, no le ocurra, nunca, jamás, un verdadero mal, incoherente, con su futura, vida eterna, de cosmonauta.
Y esto es lo que hizo, Dios, por ejemplo, con Caín, al comienzo, de la estancia humana, en el planeta Tierra, hace unos diez mil años, en cuanto Caín, asesinó a su hermano, Abel.
Y por tanto, si una persona, practicante del Evangelio, no ama, a su enemigo, misericordioso, Dios, resulta, totalmente imposible, que, esa persona, pueda practicar, ese Evangelio.
Y por tanto, si una persona, no ama a sus enemigos, que su mismo, Dios, misericordioso, le crea, especialmente, para que, esos enemigos, la rediman, o santifiquen (la hagan sufrir), y por tanto, para que la liberen del mal, para siempre, de todo mal, en el futuro, mediante, el sufrir, lo mismo, que Jesucristo, o mediante el sufrir, lo mismo que Job, sin pasarse, y sin quedarse corto, pues, le resulta, totalmente imposible, a esa persona, el practicar, el Evangelio.
Y por tanto….
¡¡¡LA PERSONA, QUE NO ES CAPAZ, DE AMAR A SUS PROPIOS ENEMIGOS, ES INCAPAZ, TAMBIÉN, DE AMAR A DIOS, Y PRACTICAR EL VERDADERO EVANGELIO!!!