La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El amor a la Redención.
Es el amor que tiene una persona, a poner,
un punto final, a toda su relación con el mal
(Tenebrosidad del interior de planeta Tierra,
o mundo), o pecado original, de una manera,
justa, absoluta, y definitiva, o para siempre.
Y es el amor, que pone una persona, en
completar matemáticamente, en su vida
terrena, el sufrir mucho (Finito), de
Jesucristo, [R], o es el amor, que pone una
persona, en beber, toda la sangre
derramada, por Jesucristo, ya vivo, ya
cadáver, y a base, de sumar
sistemáticamente, todos los días, un cilicio
diario, libre y voluntario.
Y puede ser, el amor, que pone una persona,
en sus enemigos, que le hacen sufrir, es
decir, que le persiguen, le injurian, le dan de
bofetadas, etc., etc., para poder terminar, de
completar, de esa manera,
matemáticamente, el sufrir mucho de
Jesucristo, [R].
Y puede ser también, el amor que pone una
persona (Como Job), en sufrir toda clase de
enfermedades y dolencias, para de esa
manera, el terminar de completar,
matemáticamente, el sufrir mucho, de
Jesucristo, o [R].
Y es el amor, de una persona, a una
adoración al Dios Trinidad, hecha, en
Espíritu, y en Verdad, es decir, es el amor de
una persona, a una adoración al Padre
eterno, que contiene, en sí misma, el hacerse,
esa persona, una sola cosa con el Padre
eterno, las veces que quiera.
Y por tanto, el amor a la Redención, es el
amor a una vida eterna, totalmente
inmaculada del mal (Interior del planeta
Tierra), completamente libre, dentro de toda
la Creación, es decir, una vida eterna, libre,
viajera e inmortal, por todos los planetas del
Cosmos, y que tiene su única casa, perenne,
en la Eternidad, o Padre.