La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El amor sin medida, al prójimo (La Caridad), y la muerte humana.
Es sufrido, muy sufrido, pero es y será siempre, un amor humano-divino, totalmente inmortal, totalmente incorruptible, y totalmente imperecedero, porque el sufrimiento humano, lo es todo, pues es la vida eterna, potencial, para todos los habitantes del mundo, es el Camino vivo potencial, hacia el Padre (Espíritu + Alma + Cuerpo físico), para todos los habitantes del mundo, y es, por tanto, la verdad de la Creación ó Cosmos (La caridad, se complace en la Verdad), alcanzada plenamente, mediante la Redención de Jesucristo, por los habitantes del mundo (Su Sufrimiento total, ó Sentencia a los hijos de Caín).
Pero la muerte humana, en cambio, y por si sola, es simplemente, el final del sufrimiento humano, sin más, y por tanto, la misma muerte humana (Separación de la vida diamantina del Espectro, de la vida no diamantina, del cadáver humano), carece, y carecerá siempre, de todo sufrimiento meritorio, ó sacrificio justificativo, en su conformación ó urdimbre, que la justifique, y por tanto, la misma muerte humana, por sí sola, para el Padre Eterno, no es nada, en absoluto (En un sentido positivo), es decir, es algo así, como el instante totalmente indoloro, de la conciliación de un sueño hermoso, pero con un cadáver humano (Infelicidad incrementada, del pensar divino), de por medio.
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