La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El Atomismo.
Absolutamente, todos los objetos físicos, sean, cuales sean, los tamaños espaciales de dichos objetos físicos, son solamente, unas ciertas ideas, de la inteligencia humana, totalmente imposibles, por tanto, de representar gráficamente, en un papel, con un lápiz, es decir, unos entes, hechos de felicidad-infelicidad, y por tanto, unos entes, ni infinitamente grandes, ni grandes, ni medianos, ni pequeños, ni infinitamente pequeños, ni puntuales, espacialmente hablando.
(Los bebés recién nacidos, o las personas, dormidas, si que comprenderán, la naturaleza de estos entes, que intento explicar, y en cambio, a las personas, que razonan, iluminadas por la luz plasmática, les costará un mayor trabajo, el llegar a comprender, la verdadera naturaleza, de estos entes).
Es decir, que aunque, la inteligencia humana, piense, a un cielo nocturno, piense, a un Carro de fuego, piense, al planeta Tierra, entero, piense al sol, piense a un olivo, piense en un viaje, entre dos ciudades del planeta Tierra, piense a un viaje interplanetario, piense en un elefante, piense, en un grano de arena, piense en una célula humana, o piense, en un neutrino, piense en un ser querido, piense en un sueño feliz, piense, en una música hermosa, la inteligencia humana, piense lo que piense, pues, no incrementa y no disminuye, su tamaño, al variar su contenido argumental, sencillamente, porque la inteligencia humana, está hecha solamente, de felicidad-infelicidad, y por tanto, la inteligencia humana, es totalmente ajena, a cualquier contenido espacial, en sus hechuras.
Y por tanto, cuando la inteligencia humana, piensa, en un objeto físico, cualquiera, como por ejemplo, una cierta Perla, aunque, esa inteligencia humana, divida a es objeto físico (Esa Perla), espiritualmente, en un grandísimo número de unos átomos, tan pequeños, que resultan invisibles, para esa inteligencia, esa inteligencia humana, no disminuye su tamaño, por ese motivo, cuando piense, en cada uno de esos átomos, en particular, sino que ocurre, en realidad:
Tamaño de la idea, acerca de la perla = Tamaño de la idea, acerca de un átomo, en que queda dividida, dicha perla = Tamaño de la idea, acerca de un ser querido =… = ¡¡¡Tamaño de cualquier otra idea, de la inteligencia humana, sea cual sea, esa idea!!! = ¡¡¡INEXISTENTE!!!
Y por tanto,… ¿Para que dividir, a esa Perla, en Átomos, si ocurre, que la inteligencia humana, que define a esa Perla, y que define, a esos Átomos, en los que queda dividida esa Perla, permanece, siempre igual, sin menguar su tamaño, ya piense, en la perla entera, ya piense, en cada uno de esos átomos, en particular?
Y lo mismo pasa, con las células, del cuerpo físico humano.
Y lo mismo, pasa, con los virus y las bacterias.
Y lo mismo pasa, con los cielos nocturnos.