La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El comienzo de la vida diamantina en el planeta Tierra.
Si la idea, acerca del planeta Tierra, no está contenida, en la inteligencia humana (Suma de inteligencias de todas las personas), entonces, en ese caso, el planeta Tierra, es un objeto, totalmente inexistente (No lo pienso…¡¡¡Luego, no existe!!!), es decir, en ese caso, el planeta Tierra, es solamente, un determinado subconjunto de emociones, de la Mente del Dios Trinidad, totalmente imposibles, de dibujar, en un papel, con un lápiz, o bien, en ese caso, el planeta Tierra, es solamente, un determinado subconjunto, de puntos luminosos, y oscuridades, de un cierto, cielo nocturno, definido, por la inteligencia, de una persona, testigo.
Pues bien, antes de que las personas, hace unos diez mil años, comenzáramos, a hacer verdadera, a la existencia del planeta Tierra (Lo pienso… ¡¡¡Luego existe!!!), siempre, dentro de nuestras propias, inteligencias, ese planeta Tierra, no existía, en absoluto, o ese planeta Tierra, era solamente, bien, un conjunto de emociones, de la Mente del Dios Trinidad, naciendo, permaneciendo, y desapareciendo, regidas por las dos termodinámicas, la natural, y la inversa, o bien, un conjunto de puntos luminoso, y oscuridades, de un cielo nocturno, definido por una inteligencia humana, testigo, nada más.
Y por tanto, cuando las personas, hace diez mil años, hicieron verdadera, la existencia del planeta Tierra, dentro de sus inteligencias, siempre, a partir, de un determinado subconjunto de emociones, de la Mente del Dios Trinidad (Qué si que existían, siempre), o bien, a partir, de unos determinados puntos luminosos, y oscuridades, de un cielo nocturno, definidos por una inteligencia humana, instantáneamente, comenzaron a existir, también, todos los vegetales (Con sus fósiles correspondientes), todos los animales (Con sus fósiles correspondientes), todas las montañas, todos los océanos, siempre, claro está, dentro de las inteligencias, de nuestros ancestros, los atlantes.