La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El culto a la vida eterna.
Una persona, el último día de su estancia, en
el planeta Tierra, es arrebatada ó raptada,
por Jesucristo (Jesucristo: “Estarán dos
hombres, uno de ellos será tomado, y el otro
no; estarán dos mujeres, la una será tomada,
y la otra no”. Jesucristo: “Orad que vuestra
huida del mundo, no se produzca, ni en
invierno, ni en día de reposo”. S. Pablo: “Y al
final de los tiempos, todos seremos
arrebatados, en Nubes, y así estaremos, con
el Señor Jesús”), al interior de un Carro de
fuego (Nube), u ovni piramidal, del Reino de
los cielos,…
Pues bien, a esa persona, le ha sucedido, lo
mismo que le sucedió, al profeta Elías, hace
tres mil años, ante los ojos asombrados, del
profeta Eliseo.
Y esa persona, desde ese momento, se goza
de un Hospital, configurado, por las Máquinas
del tiempo (Tetraedros regulares (Pirámides),
buscando su geometría ideal), de esos Carros
de fuego (Nubes), que si esa persona, es un
anciano, la pueden transmutar,
alquímicamente, en un bebé, de manera, que
esos Hospitales, todopoderosos, de los Carros
de fuego (Nubes), le sirven a esa persona,
para ser, eternamente joven, y para viajar,
libremente, por todos los planetas del
Cosmos, el sueño eterno del Reino de los
cielos, el Cielo, y la Eternidad, es decir, le
sirven a esa persona, para adquirir una vida
eterna, dentro de absolutamente toda la
Creación (Jesucristo: “Yo soy la vida eterna”).
Y por tanto, esos Carros de fuegos (Nubes),
son los vehículos, que sirven, para que esa
persona, haga el Camino vivo, hacia el Padre
ó la Eternidad (Jesucristo: “Yo soy el Camino
vivo hacia el Padre”).
(¡¡¡Aconsejo leer, a los incrédulos, el primer
capítulo dedicado al profeta Ezequiel, de la
Biblia, donde se describe, como es uno de
estos Carros de fuego, ó Nubes, del Reino de
los cielos!!!) (Jesucristo: “Yo soy la Verdad, ó
yo soy, la Cosmología perfecta, que sirve,
para dominar a toda la Creación”)
Y esa persona arrebatada, y convertida en
cosmonauta, podrá incluso, volver de nuevo,
al interior del planeta Tierra, a terminar de
completar matemáticamente, su redención ó
santificación, personal, pero eso sí, dentro de
una vida, completamente inmortal ó
imperecedera (Vida resucitada).