La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El demonio, y los endemoniados.
¿Quién es?
¡¡¡El fruto prohibido por Dios, a todas las personas, en el libro del Génesis!!!
Es decir:
¡¡¡El mundo!!!
Es decir:
¡¡¡El planeta Tierra!!!
Y por tanto, toda aquella persona, que vive, en el fruto prohibido, mundo, o planeta Tierra, como vive sometida al demonio (Mundo, planeta Tierra. O fruto prohibido), en una mayor, o en una menor medida, vive endemoniada, en una mayor, o en una menor medida, nunca completamente nula, inevitablemente.
Y por tanto, una persona, habitante del mundo, planeta Tierra, o fruto prohibido, no deja de estar endemoniada, totalmente o plenamente, hasta que, esa persona, no abandona completamente, el fruto prohibido, mundo, o planeta Tierra, por medio de su salvación, y por medio de su redención, es decir, por medio de su conversión, en un cosmonauta, libre, viajero, e inmortal, por toda la Creación, del Reino de los cielos, y que tiene, su única casa permanente, en la Eternidad o Padre.
Y Jesucristo, hace dos mil años, afirmó:
“En tiempos del Hijo del Hombre, cuando haya oscurecimientos del sol, entonces, la mitad de todos los hombres del mundo entero (Ancianos), y la mitad de las mujeres del mundo entero (Ancianas), serán arrebatadas, poco a poco, a los Carros de fuego, Nubes, u ovnis tetraédricos, y por tanto, todas estas personas salvadas, huirán del mundo, planeta Tierra o fruto prohibido, y por tanto, todas estas personas salvadas, comenzarán a abandonar, poco a poco, a sus vidas endemoniadas, en el mundo, planeta Tierra, o fruto prohibido, para sustituirlas, poco a poco, por las vidas eternas, de unos cosmonautas, libres, viajeros e inmortales, por toda la Creación, que tienen, su única casa perenne, en la Eternidad o Padre.
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