La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El ejemplo de la nación maya.
Los mayas (Atlantes, influenciados, malignamente, por las cuevas y cavernas), tras entrar, en contacto amistoso, con los dioses, y diosas (Atlantes, libres de la influencia, de las cuevas y cavernas), se prepararon, para ser, unos cosmonautas del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación, mediante, sus sacrificios, personales, voluntarios y redentores, y el conocimiento del Evangelio eterno,…
Y por tanto, tras muchos años, de esta amistad, entre los mayas, y los dioses y diosas, y en un glorioso, instante salvador, absolutamente, todos los mayas, fueron abducidos-salvados, a los interiores, de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, desde sus ciudades terrenas, por el poder Dios, dejando, por tanto, a sus ciudades, instantáneamente, completamente vacías, de presencia humana.
Y por tanto, toda las ciudades, de la nación maya, fueron destruidas, poco después, por la selva, invasora, ya que ninguna persona, se ocupaba ya, de cuidarlas.
Pues bien, todas las destrucciones de naciones, de las que habla, el salmo 118-119, y de las que habló, Jesucristo, también, hace dos mil años, son unas destrucciones de naciones, completamente idénticas, a la destrucción, instantánea de la nación maya.