La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El Espíritu de la Redención.
Es este:
¡¡¡Aquella persona, que por medio, de sus desgracias, ó sacrificios, sufridos-as, en el mundo, termina de completar matemáticamente, el 100 % de la suma, de los 1,000 puntos redentores (Sangre derramada por Jesucristo, ya vivo, ya cadáver), adquiere el derecho inalienable, a no tener que sufrir ya, jamás, ninguna cantidad de mal, por muy pequeño que sea esa cantidad de mal, es decir, adquiere esa persona santificada, su eterna juventud, para siempre!!!
Y por tanto, esta es mi oración personal, al Padre eterno:
¡¡¡Que todas aquellas personas, santas, cuyas cantidades de puntos redentores, acumulados, ó contabilizados, se vayan aproximando, mucho ya, a los 1.000 puntos, en lugar de envejecer, más y más, en el mundo, sean rejuvenecidas progresivamente, en ese mismo mundo, por medio de sus invisibilidades, muy transitorias (Unas horas nocturnas), en el mundo, y sus visibilidades, muy transitorias (Unas horas nocturnas), en los Carros de fuego (Nubes bíblicas), de manera, que la consecución de los 1.000 puntos redentores, de estas personas santas, coincida exactamente, con esas personas, rejuvenecidas completamente, hasta sus dieciocho años!!!
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