La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El evangelio, saludable, y el evangelio, envenenado.
El evangelio, saludable, viene a decir, todo esto:
1º Quien cree, en la verdadera palabra del Dios, verdadero, será salvo, y por tanto, alcanzará, esa persona, una vida eterna, de cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), viajero, libre, por toda la Creación (SALVACIÓN), sin sufrir, ninguna muerte cadavérica, en el mundo, es decir, volviéndose, invisible, la persona, en el mundo, al final de su estancia en él.
2º Quien sufre, una cierta cantidad de mal, [R ^], de parte del mundo, que es diferente, para cada persona, diferente, alcanzará, una vida eterna, de cosmonauta de Dios, totalmente liberada, de todo mal, para siempre (REDENCIÓN, PERFECCIÓN, O SANTIFICACIÓN).
3º Y quien, prefiera morirse, en el mundo, a salvarse, al cabo, de un cierto tiempo, esa persona fallecida, resucitará, a una vida eterna, de cosmonauta, de Dios, viajero, libre, por toda la Creación (RESURRECCIÓN).
Y el evangelio, envenenado, que es, la consecuencia lógica, derivada exclusivamente, de las doctrinas de los fariseos, del siglo I, es un evangelio, en el cual, la SALVACIÓN, LA REDENCIÓN-PERFECCIONAMIENTO-SANTIFICACIÓN, y la RESURRECCIÓN, quedan sumergidas, en unas completas tinieblas, de manera, que no se sabe, con seguridad, en que consisten, realmente, ni la SALVACIÓN, ni LA REDENCIÓN-PERFECCIONAMIENTO-SANTIFICACIÓN, ni la RESURRECCIÓN.