La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El final de una redención.
Es también, el final, del sometimiento de una determinada persona, al mal, el sufrimiento, la desgracia, o la enfermedad, para siempre, por toda la eternidad, alcanzado, justamente, por esa persona.
Es la eterna juventud, totalmente limpia, de todo mal, alcanzada, por esa persona, tras ser, justificada, esa persona, por Dios, para, ese propósito, por medio, de su vida sufrida.
Es el final, definitivo, de todo castigo, proveniente, de la ira de Dios, sobre esa persona.
Es decir, esa persona, redimida, ha sufrido, desde ese momento, lo justo, y lo necesario, para, poder dejar, de sufrir, por siempre, o por toda la eternidad, es decir, para no tener, que sufrir, nunca jamás.
Y por tanto, si por ejemplo, un niño, un adolescente, un joven, un adulto, o un anciano, concluyen, su redención, felizmente, en un momento dado, han adquirido, esas personas, el derecho inalienable, a ser, eternamente jóvenes, para siempre, y por tanto, esas personas, han adquirido, el derecho inalienable, a no conocer jamás, ninguna vejez, ninguna enfermedad, ninguna imperfección, ningún defecto, en su vida eterna, alcanzada.
Y por alcanzar, este objetivo, felizmente, Jesucristo, se dejó crucificar, en un madero, hace dos mil años, pero, como, Jesucristo, quería ser, también, un modelo perfecto, para la resurrección de todas las personas, muertas, en lugar, de alcanzar, esa ausencia total de mal, finalmente, murió en la cruz, y resucitó, al tercer día, en contra de la voluntad de Dios.