La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El final del libro del Apocalipsis.
Es también, el final, del episodio, de: “Los dos testigos de Jesucristo”, Elías, y Moisés, del mismo, libro del Apocalipsis.
Primeramente, estos dos testigos, tanto, Elías, como, Moisés, los testigos de Jesucristo, tienen, que ser, salvados, por el poder de Dios, a las naves de Dios, u ovnis, que, han dejado, en los cielos del mundo, esas estelas de vapor, a veces, inmensas, a veces, medianas, a veces, pequeñas, y a veces, nulas…
Pero, Moisés, tiene, que ser dado, por muerto, en el mundo, en lugar, de ser reconocida, su salvación, al ovni, en el mundo.
Y en cambio, la salvación al ovni, de Elías, si que tiene, que ser, reconocida, en el mundo.
Y transcurrido, un cierto tiempo, tanto, Elías, como, Moisés, deben de dormir, de nuevo, en el Reino de los cielos, en el ovni, y despertar, justamente, donde, habían vivido, previamente, en el mundo, tanto, Elías, como, Moisés, es decir, en la misma casa, es decir, en la cama -tetraedro, que poseía, Elías, en su casa del mundo….
Y este hecho, debe de ser, reconocido, por un cierto número, de personas, y por tanto, algunas de estas personas, deben de quedar espantadas, por la aparente, resurrección, de los muertos, de Moisés, tal y como, lo explica, el libro del Apocalipsis, porque, esas personas, habían dado, por muerto, a Moisés.
Y por último, tanto, Elías, como, Moisés, tras estar brevemente, de nuevo, en el mundo, o planeta Tierra, deben de dormirse, de nuevo, en el Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, es decir, deben de viajar al cielo, en el ovni, carro de fuego, nube, o nave celestial, y en este momento, unas ocho mil personas, de la ciudad, deben de dormirse, también, asimismo, en el reino de los cielos, como ellos, y el resto, de las personas, que habitan, la ciudad, deben de dar gloria, al Dios, de los cielos.
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