La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El fuego de Jesucristo, en la vida de una persona, cualquiera.
El mal, no es eterno, para la vida, de ninguna persona.
Y por tanto, cualquier persona, que vive, en el planeta Tierra, o mundo, está separada, de una vida eterna, de cosmonautas, totalmente liberada, de todo mal, por medio, de sufrir, previamente, una cierta cantidad finita, de mal, [R ^], que, solo Dios, conoce, su magnitud, con precisión, y que, puede ser, tal vez, muy pequeña, todo depende, de lo que haya sufrido, esa persona, previamente, a lo largo, de diez mil años…
Y a esta cantidad de mal, [R ^], liberador del mal, para esa persona, en particular, Jesucristo, lo denomina, como, su fuego particular, que le vino a traer, a esa persona, en concreto.
Y por tanto, a cada persona, diferente, Jesucristo, le trajo, su fuego correspondiente, diferente, cuya magnitud, solo Dios, conoce, con precisión, y que tal vez, sea muy pequeño.
Ahora bien, cada persona, en particular, puede consumir-elegir, en sí misma, a su fuego, particular, que la libera del mal, para siempre, libremente, es decir…
¡¡¡PUEDE ELEGIR, LIBREMENTE, EL FUEGO, QUE LE PLAZCA!!!