La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El grado de felicidad, de un sueño.
Es directamente, proporcional, al grado de parecido, de la persona, dormida, a un mineral, de dureza máxima.
De manera, que, si el cuerpo de esa persona dormida, se parece, muy poco, a un mineral, en ese caso, el argumento, de su sueño, es siempre, irracional, y muy poco feliz.
Pero, si el cuerpo de la persona, dormida, tiende a parecerse, mucho, a un mineral, pues, entonces, en ese caso, el argumento, de su sueño, tiende a hacerse, completamente racional, completamente feliz, y ese argumento, de ese sueño, tiende a estar, configurado, por unos seres luminosos, amorosos, que son, todas las personas, habitantes, del sueño eterno del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
Y cuando, el cuerpo, de una persona, dormida, tiende mucho, a parecerse, a un mineral, de dureza máxima, ese cuerpo, de esa persona, dormida, en un momento dado, desaparece, del mundo, o se vuelve invisible, en el mundo, de una forma, 100 %, segura, pues, ese cuerpo, tiende a convertirse, todo él, sin morirse, jamás, en una piedra viva, componente, del cuerpo de Dios, o componente, del edificio, de Dios.
Y cuando, sucede, todo esto, una persona, ha sido liberada-salvada, por Dios, de su muerte cadavérica, y por tanto, esa persona, salvada, nunca, nunca, nunca, se convertirá, en un cadáver, maloliente.