La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
La torpeza de una persona.
Es la misma torpeza, que posee, la ciencia, de esa persona.
Y la torpeza, de la ciencia, que posee, esa persona, es directamente proporcional, a lo que aleja, a la naturaleza de la ciencia de esa persona, del grado de felicidad, que posee, esa persona.
Es decir, que cuanto, menos, tiene que ver, el argumento de la ciencia de una persona, con el grado de la felicidad, que posee, esa persona, más torpe, es la ciencia, de esa persona.
En resumidas cuentas, que cuanto, menos feliz, es la vida de una persona, por la causa, que sea, más torpe, es la ciencia, que posee, esa persona, y por este motivo, la ciencia, que poseen, las personas ancianas, es mucho, más torpe, que, la ciencia, que poseen, las personas jóvenes.
Porque, de forma general, y salvo excepciones, ocurre, que, cuanto más tiempo, lleva viviendo, una persona, en el interior tenebroso, del planeta tierra, su vida de vigilia, menos feliz, es la vida de esa persona, y por tanto, más torpe, es su ciencia, porque, menos tiene que ver, el argumento, de esa ciencia, con la felicidad, que posee, esa persona.
Y por este motivo, muchas personas ancianas, sufren, el Alzheimer, por ejemplo.
Y por este motivo, las personas, muy infelices, se pueden confundir, en el mundo, con las personas, que sufren, toda clase, de enfermedades mentales.