La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El materialismo, y las personas, ciegas de nacimiento.
Las personas, ciegas de nacimiento, son unas personas, que es totalmente imposible, que lleguen a ser, materialistas, jamás.
Pues, para ellas, solo existen, las ideas, de sus propios pensamientos, nada más.
Es decir, a las personas, ciegas de nacimiento, la luz plasmática, no les ha trastornado, sus juicios, y por tanto, las personas, ciegas de nacimiento, no han confundido, a las ideas, de sus propios pensamientos, con algo, totalmente ajeno, a esas ideas, de sus propios pensamientos (Materia física).
Y por tanto, para las personas, ciegas de nacimiento, absolutamente, todos los objetos físicos, son solamente, lo que son, en realidad, es decir, unas ideas, de sus propios pensamientos, nada más.
Y por tanto, para las personas, ciegas de nacimiento, la Creación, es solamente, el argumento de un sueño, que primeramente, posee, su felicidad máxima (Eternidad-Cielo), después, es plenamente feliz (Reino de los cielos), y transitoriamente, se convierte, en un mal sueño (Vida terrestre, de la persona, ciega de nacimiento), que concluye, tal vez, en una pesadilla (Si esa persona, muere, sin salvarse), y se torna, después, de nuevo, en el sueño, plenamente feliz (Reino de los cielos), que puede volverse, de máxima felicidad (Cielo-Eternidad).
Es decir, las personas, ciegas de nacimiento, poseen, una cosmología, 100 %, perfecta, hecha solamente, de ideas (Ya positivas, ya negativas, ya neutras), nada más.
Y en cambio, las personas videntes, lo más normal, es que posean, unas cosmologías materialistas, no hechas de ideas, sino hechas, de no se sabe qué, y por tanto, unas cosmologías, que no les pueden conducir, jamás, a esas personas, a ninguna felicidad máxima, o exactitud total, para sus pensamientos.