La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El Padre eterno, y el argumento de la vida mundana.
La vida humana, vivida dentro del mundo (Planeta Tierra), es y será siempre, para el Padre Eterno, la vida perdida ó la vida extraviada, dentro de la Creación, de una forma completamente lamentable, de unos pobres cosmonautas suyos, desde hace unos diez mil años terrestres (Aproximadamente).
Y por tanto, todos los asuntos, propios y exclusivos, de esa vida mundana, perdida ó extraviada, para el Padre eterno, carecen de cualquier tipo de valor, grande, pequeño ó mediano, pues lo único que cuenta, para el Padre eterno, es el rescate definitivo, ó la salvación definitiva, de esos pobres cosmonautas suyos, perdidos ó extraviados, lamentablemente, en el ambiente infinitamente hostil, del planeta Tierra, y por tanto, sus vueltas definitivas, a sus gloriosas libertades de movimientos, perdidas, dentro de toda la Creación, hace unos diez mil años.
Además, el Padre eterno, siempre ha sabido, que el ambiente infinitamente hostil, del planeta Tierra, en el que se desarrollan las vidas de sus cosmonautas perdidos ó extraviados, los enloquece inevitablemente, a todos ellos, sin que ellos puedan hacer nada, para evitarlo, de manera, que este hecho, aún incrementa más, la compasión ó la misericordia del Padre eterno, hacia sus pobres cosmonautas perdidos ó extraviados, en dicho ambiente tan hostil y enloquecedor.
Y por tanto, el Padre eterno, siempre ha pasado por alto, no teniéndolo en cuenta, al pecado ó la locura, totalmente inevitable, de sus pobres cosmonautas, sometidos a vivir, perdidos ó extraviados, en ese ambiente tan adverso u hostil, del planeta Tierra.
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Alegoría.
Este hecho, es completamente semejante, a un padre de familia, cuyo hijo se le extravía ó pierde, en un laberinto de cuevas, y además le ocurre a ese pobre hijo perdido, que esas cuevas, le trastornan completamente el juicio, hasta el punto de perderlo, y no reconocer ya, a su padre...
¿Cuál puede ser pues, la única actitud de ese padre, hacia su hijo perdido y enloquecido, por el ambiente infinitamente hostil de esas cuevas?
Compasión, compasión, compasión, compasión, sin medida, hasta que,...
¡¡¡Ese padre, logra rescatar, completamente, sano y salvo, a ese hijo perdido, y le cura toda su locura, generada, sin duda, por su vida perdida ó extraviada, en esas cuevas!!!
¡¡¡PUES LO MISMO. EL PADRE ETERNO!!!
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