La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El pensamiento de Einstein.
Einstein, fue un físico, que se dedicó a estudiar, solamente, las ideas de su vigilia (Omitiendo, por tanto, el estudio de las ideas, de su vida onírica), y por tanto, cometió, los mismos errores, que habían competido, previamente, Galileo, y Copérnico, con anterioridad, inventándose, por tanto, la existencia de una supuesta materia física, totalmente ajena, a su pensamiento, en cuanto a su naturaleza, moviéndose, siempre, dentro de un espacio, eterno, inmutable, infinito, siempre iluminado debidamente, por una luz plasmática, para sustituir, de esa manera, el estudio, de las ideas, muy negativas, de su vigilia, que era, lo que debía de haber estudiado, verdaderamente.
Pero, es que Einstein, con su teoría de la Relatividad, pretendió, haber encontrado, a la Eternidad, o ausencia total, del transcurrir del tiempo, y la contracción total del Cosmos, precisamente, allí, donde el tiempo, transcurre, a una mayor velocidad, es decir, en las ideas, más negativas, de su vigilia, es decir, en la materia, convertida, en el fuego, de las estrellas, en combustión, y alcanzado, por tanto, su velocidad espacial, máxima, y su dilatación espacial, máxima.
Y por tanto, Einstein, no cayó, en la cuenta, que la Eternidad, o la ausencia total, del transcurrir del tiempo, y la contracción total del Cosmos, que buscaba, tan ansiosamente, no la podía encontrar, de ninguna manera, en su vigilia, más atroz, o en su vida más infeliz, o más parecida, a las estrellas, en combustión, sino, que solo la podía encontrar, en su vida onírica, o vida, plenamente feliz, totalmente inmóvil, o totalmente, quieta.