La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Unas relaciones, entre personas, destruidas.
Las personas, somos, esencialmente, sueño, el sueño eterno, plenamente feliz, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, sin ningún principio, y sin ningún final.
Y por tanto, las personas, solo nos entendemos, perfectamente, entre sí, si somos, parte, de ese sueño eterno, plenamente feliz, sin ningún principio, y sin ningún final.
Pero, las personas, que vivimos, en el planeta Tierra, o mundo, en lugar, de entendernos, entre sí, por medio, del argumento, de nuestra vida onírica (Telepatía), nos tenemos, que entender, entre sí, por medio, de la palabra, y por tanto, nos tenemos, que entender, entre sí, por medio, de unos ruidos, emitidos, por nuestras gargantas, completamente semejantes, a los ruidos, emitidos, por los animales….
Y por tanto, las personas, que vivimos, en el planeta Tierra, nos tenemos, que intentar, comunicar, entre sí, nuestras vidas eternas, oníricas, sin principio, y sin final, por medio, de una herramienta, la palabra, que no sirve, ni servirá jamás, en absoluto, para lograr, este fin, con un poco de éxito….
Y por tanto, todas las relaciones entre personas, establecidas, en el mundo, son siempre, unas relaciones, completamente malignas, o putrefactas, de raíz, nos parezca bien, esto, a las personas, o nos parezca mal, esto, a las personas, que vivimos, en el mundo.
Y por tanto, dos personas, cualesquiera, que viven, en el mundo, al no poderse comunicar, entre sí, sus vidas oníricas, por medio, de la palabra, con algo de precisión, tan solo, tienden a tener, entre sí, unas relaciones, personales, completamente deficientes, ya de raíz, en un principio (Por la incapacidad de la palabra), y que además, tienden a convertirse, en unas relaciones, completamente destruidas, por el planeta Tierra, o mundo.
Y por tanto, cualquier error, o cualquier equivocación, en estas relaciones humanas, se convierte, en un problema insoluble, para la razón humana, que aunque, esas relaciones humanas, perduraran, durante siglos, sería completamente imposible, de corregir, por medio, de la palabra.
Y por este motivo, todos los matrimonios sexuales, hombre-mujer, establecidos en el mundo, tienden, todos ellos, a una destrucción, segura, en un breve espacio, de tiempo, aunque, ese hombre, y aunque, esa mujer, se prometan, entre sí, unas relaciones basadas, en la vida eterna, de unos cosmonautas, del Dios Trinidad, viajeros, libres, por toda la Creación.