La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El premio final, al que aspiro.
¿Cuál es?
Pues, el tener, el mismo destino final, en el mundo, que, el que tuvieron, por ejemplo, el patriarca, Enoc, el cosmonauta, Elías, ante, Eliseo, la v. María, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, o mi madre anciana, hace, unos meses.
Es decir, que, mi Dios, por medio, de su poder, me haga, dormir, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, una cierta noche, sin ninguna molestia, de por medio, para mi persona (Como, a s. Pablo), y me despierte, posteriormente, de ese sueño eterno, dentro de un ovni, desde, el que, pueda contemplar, el interior tenebroso, del planeta Tierra, pero, con mi cuerpo, completamente rejuvenecido, a los dieciocho años.
Es decir, que, el poder de Dios, convierta a mi cuerpo físico, reblandecido, por causa, de sus sesenta años, primeramente, en un diamante, de gran dureza, totalmente invisible, en el mundo, por medio, de una implosión, o fuerza de unión, y posteriormente, en un diamante reblandecido, de nuevo, en forma, de un cuerpo mío, de dieciocho años, tripulante de un ovni, por medio, de una explosión, o fuerza de desunión, desde el cual, se visione, una panorámica, del interior del planeta Tierra.
Es decir, espero, del poder de Dios, que una noche, haga, a mi persona, plenamente feliz, mientras duerme, por medio, de una implosión, o fuerza de unión, y posteriormente, disminuya mi felicidad, de nuevo, por medio, de una explosión, o fuerza de desunión, hasta ser, dicha felicidad, la felicidad de una persona, joven, tripulante de un ovni, desde el cual, se pueda contemplar, el interior tenebroso, del planeta Tierra, por medio, de una explosión o fuerza de desunión, y que, deje, ese ovni, esas estelas de vapor, en los cielos, del planeta Tierra, a veces, inmensas, a veces, medianas, a veces, pequeñas, o a veces, nulas.
Y por tanto, aspiro, a no convertirme, jamás, en un cadáver maloliente, comido, por los gusanos, lo mismo, que, Enoc, el profeta Elías, la v. María, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, los egipcios, los mayas, millones de personas, anónimas, a lo largo, de diez mil años, de todas las naciones, o mi madre, anciana, hace unos meses.
Es decir, aspiro, a ser, un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos, que tenga, su única casa, permanente, en la eternidad.
-----------