La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El premio final, al que aspiro.
Es decir, yo espero, lo mismo, que, esperaba, s. Pablo, es decir, un premio final, para el final, de su estancia, en el mundo, o planeta Tierra, o un premio final, para el momento, de la manifestación de Jesucristo, en su vida mundana.
¿Y en que se fundamenta, este premio final, esperado, por s. Pablo, y por mi propia persona?
Pues, en las mismas, palabras de Jesucristo:
“Orad, que, vuestra huida del mundo, se produzca, de una determinada, manera…”
¿Y cuál es, ese premio final, al que aspiro?
Pues, que, mi persona, un día de este año, 2014, en el que estamos, se duerma, en el mundo, como todos los demás días, de forma rutinaria, y tras habitar, en el reino de los cielos, transitoriamente, dentro del argumento, de ese sueño, sin dolor alguno, de por medio, despierte, de ese sueño eterno, a la vigilia, dentro, de uno de los ovnis, que, a lo largo, de estos últimos, veinticinco años, han dejado, en los cielos del mundo, unas estelas de vapor, de tamaños, variables.
Y también, que, hasta que ocurra, esa salvación mía, o esa manifestación de Jesucristo, en mi vida mundana, mi persona, esté, completamente libre, de sufrir, enfermedades, serias.
Yo creo, pues, en un Dios, para el cuál, las personas, somos, solamente, unos cosmonautas suyos (Hijos, e Hijas), viajeros, libres, por toda la creación, por medio, de los ovnis.
Y todas aquellas personas, que, han creído, en este verdadero, Dios, a lo largo, de diez mil años, como, por ejemplo, los egipcios, los mayas, el patriarca, Enoc, el profeta Elías, la v. María, Jesucristo, resucitado, s. Pablo, o mi madre, hace unos meses, han tenido, el mismo, destino, final, es decir, se han dormido, finalmente, en el reino de los cielos, transitoriamente, sin dolor alguno, de por medio, y se han despertado, de ese sueño, dentro de los ovnis, tras volverse invisibles, sus cuerpos físicos, en el mundo.