La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El punto final a la existencia del mal.
¿Qué es el mal?
Pues el mal, es, la existencia del plasma o fuego, en los interiores de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, influyendo perniciosamente, sobre el diamante, del Reino de los cielos, el Cielo, y la Eternidad, es decir, influyendo perniciosamente, sobre la vida onírica, de las personas, es decir, influyendo perniciosamente, sobre los propios diamantes-Espíritus-Tetraedros regulares, buscando sus geometrías ideales, de esos Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, hasta que se complete, su total repartición equitativa, entre todo ese diamante-Espíritu (Vida onírica humana).
Y por tanto, el mal, es el movimiento espacial, que poseen, los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, visionado exclusivamente, por una mente humana, testigo.
Y por tanto, cuanto más actúa el mal (Fuego), influyendo en los diamantes, antes se reparte equitativamente, ese mal (Fuego), entre todo el diamante (Vida onírica humana), y por tanto, antes deja de existir, ese mal, dentro de la Creación.
Así pues, para los ancianos, la salvación, o sus conversiones, en unos cosmonautas, del Reino de los cielos.
Y para los jóvenes, la redención, o el hacerse cargo, de sus males (Fuegos), correspondientes.
El mal, es pues, como una vela, que porta, cada persona, en concreto, y que cuanto más arde su fuego, antes se consume, y por tanto, antes finaliza, definitivamente, o para siempre.
Y por tanto, cada persona, porta, con su correspondiente, vela del mal, más o menos consumida, es decir, más o menos, finalizada, o concluida.
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