La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El rejuvenecimiento final de todas las personas.
Antes de que existiera el mal, dentro de esta Creación actual, es decir, antes de iniciar, el viaje diabólico, hacia el fruto prohibido (Planeta Tierra), por el Dios Trinidad, por parte de muchas personas timadas, por Satanás, absolutamente, todas las personas, hombres y mujeres, jamás habían superado, los dieciocho años, como edad máxima, es decir, antes de que existiera el mal (Influencia del interior del planeta Tierra, en la vida eterna humana), jamás una persona, hombre ó mujer, había conocido, una adultez, ó la decrepitud, de una ancianidad.
Y por tanto, todo el mal, que puede sufrir una persona (Redención), que vive en el interior del planeta Tierra, y todo el bien, del que se puede gozar, esa misma persona (Salvación), que vive, en el interior del planeta Tierra, están siempre, en las únicas manos, de un ser infinitamente bueno (El Padre eterno = Sueño humano, 100 % dormido)), y todopoderoso (Su Mente = Toda la Creación), cuyo objetivo final, no es otro, que el rejuvenecimiento final, de esa persona, hasta sus dieciocho años, eso sí, cuando esa persona, termine de completar matemáticamente, sus 1000 puntos redentores, es decir, cuando esa persona, complete enteramente, su santificación-redención, y demás, un rejuvenecimiento, para esa persona, que jamás supere, a sus dieciocho años, eterno, a perpetuidad, ó sin final alguno.
Y por tanto, conforme todos los habitantes del mundo, vayan completando sus redenciones, y por tanto, el mal, se vaya extinguiendo, poco a poco, de la vida humana, por la próxima llegada, de los Carros de fuego (Nubes), al Sueño eterno del Reino de los cielos, la vejez, y la adultez, humanas, se irán extinguiendo también, con ese mal, para dar paso, solamente, a la eterna juventud, a la eterna adolescencia, y a la eterna niñez, de absolutamente, todas las personas, participantes, en ese viaje diabólico, hacia el fruto prohibido (Planeta Tierra), por el Padre eterno, a las personas.
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