La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El resucitador de los muertos…
¡¡¡Solo existió, uno, Jesucristo, y además, ya no existe, ninguna necesidad, de que existan, más resucitadores, de los muertos, jamás!!!
Y por tanto, con que, muriera, y resucitara, una sola persona, Jesucristo, por la resurrección futura, de todos los muertos, ya no existe, ninguna necesidad, de que otras personas, mueran, y resuciten, también, por esa misma, resurrección, futura, de todos los muertos.
De manera, que ya no existe, ninguna necesidad, de que ninguna persona, muera jamás, por las demás personas, porque, con la muerte, y la resurrección de Jesucristo, ya fue suficiente, para lograr, este objetivo, de resucitar, a todos los muertos, justamente.
Y por tanto, una persona ejemplar, en la práctica del Evangelio, se tiene, que limitar, a sufrir, siempre en vivo, toda su redención completa, y después, de esto, por medio, de su salvación, ser ejemplo, para otras muchas personas, de una persona, que completamente viva, huye del mundo (Planeta Tierra), hacia la vida eterna, de unos cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por toda la Creación, que ya no volverán a conocer, el mal, jamás.
El único, buen Pastor, Jesucristo, pues, sufrió, por todas las personas vivas, su redención, para que, todas esas personas vivas, conquistaran, sus vidas eternas, de cosmonautas, y murió, y resucitó, al tercer día, de entre los muertos, exclusivamente, para que todas las personas, muertas, en el mundo, y por medio, de su ejemplo, resucitaran, también, asimismo, a una vida eterna de cosmonautas, viajeros, libres, por toda la Creación.