La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El sacrificio de Isaac, y el sacrificio de Jesucristo.
Dios, jamás ha sacrificado, a ninguna persona, o bien, Dios, jamás, ha dado, la muerte cadavérica, a ninguna persona, salvo, que, esa persona, le haya pedido, su muerte cadavérica, con todas sus fuerzas.
Sino, que Dios, ha salvado, de la muerte cadavérica, a todo aquel, cosmonauta, suyo, extraviado, transitoriamente, en el planeta Tierra, o mundo, que, no ha rechazado, esa salvación, con todas sus fuerzas.
Y por ese motivo, ese mismo Dios, incapaz de dar la muerte cadavérica, a ninguna persona, quiso compartir, con su amigo, Abrahán, la experiencia, amarga, de tener, que sacrificar, a un Hijo, amado, suyo, en contra de su voluntad, y por tanto, le ordenó, a Abrahán, el sacrificio, completamente ficticio, de su hijo, Isaac.
Naturalmente, Dios, jamás permitió, que Abrahán, diera muerte a su hijo, Isaac, en sacrificio, pues eso, hubiera supuesto, que Dios, había asesinado, por primera vez, a un cosmonauta suyo, en contra de su voluntad libre.