La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El silencio, y la palabra.
El silencio, humano, es obra de Dios, y en cambio, la palabra, es una obra del mal, del mundo, o planeta Tierra.
Es decir, el silencio, es eterno, es decir, el silencio humano, jamás tuvo, un principio, y jamás, puede tener, un final, y en cambio, la palabra, humana, solo tiene, una duración temporal, de unos, ocho mil años, terrestres, aproximadamente, nada más.
Es decir, durante, toda una eternidad, las personas, nos comunicamos, entre sí, por medio, de la Telepatía, de una manera perfecta, y completamente silenciosa, y solamente, cuando, aterrizamos, esas mismas personas, en los interiores de unos pocos planetas del cosmos, como el planeta Tierra, y como el planeta Ummo, hace unos diez mil años, las personas, de forma forzada, por el mal, de las cuevas, y cavernas, del planeta Tierra, empezamos a comunicarnos, entre sí, por medio, de una palabra, siempre imperfecta, siempre maligna.
Es decir, el silencio humano, proviene, de la eternidad, o Dios-Padre, y en cambio, la palabra, proviene, de las cuevas, y cavernas, del planeta Tierra, exclusivamente.
Es decir, el silencio, es sueño, o bien, y la palabra, es vigilia, o mal.
Y por tanto, mientras el silencio, es cordura humana, la palabra es una locura humana, segura.
Y por tanto, con el fin del mundo, o con el final, de la estancia humana, en unos pocos planetas del cosmos, la palabra, debe de concluir, para dar paso, a la Telepatía, y al silencio, eterno, humano.