La misma ciencia , que conocía ya, Hermes Trimegisto, los egipcios, los mayas, y muchos otros pueblos de la antigüedad. Una Historia verdadera, de la condición humana, dentro de la Creación ó el Cosmos (Evangelio ó Verdad), con el comienzo del mal (Influencia perniciosa del planeta Tierra, sobre las personas), y con el final de ese mal (Libro del Apocalipsis), y la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
El sueño, deseado, por todos.
Es decir, el sueño, vulgar, y corriente, que, de pronto, y sin ningún dolor, de por medio, su argumento, se vuelve, muy vivido, y racional, atraviesa un túnel, muy oscuro, a toda velocidad, y la persona, dormida, habita, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, entrando, en contacto, por tanto, con los seres luminosos, llenos de felicidad, que habitan, en ese sueño eterno, plenamente feliz, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, mientras, el cuerpo físico, de la persona dormida, se vuelve invisible, en el mundo, y acaba transmutándose, todo él, en un diamante, de dureza máxima, por medio, de una fuerza de unión.
Este fue el sueño, que tuvieron, por ejemplo, el patriarca Enoc, el profeta Elías, la v. María, o mi madre, hace unos meses.
Le pido a Dios, que haga, grandes, señales milagrosas, en los cielos nocturnos.